La celebración y preparativos comienzan desde el 8 de diciembre, que
corresponde a la festividad de la Inmaculada Concepción de María; y se
tiene por tradición, “esconder al niño Dios”, es decir, el padrino, va con la
familia para que le sea entregado en custodia, a partir de esa fecha y
hasta la celebración de la Noche Buena, así se mantiene alejado de la
familia, para después festejar su nacimiento, en un ambiente de júbilo y
fraternidad. El Padrino, se encarga de regalarle un cambio nuevo de ropa,
ofrecer tamales, atole o ponche y llevarlo a misa el día 24 de diciembre,
además de contribuir con las brazadas de cohetes.
La tradición de los nacimientos, varios elaborados desde tiempos
antiguos, que son modestos cerritos, con piedras de formas caprichosas,
musgo, heno, paja, chozas con techos de aserrín, caminos de arena,
ramas de pino en forma de arco y figuras de pastores y animalitos; luces,
esferas, la estrella, el ángel y demás figuras de barro o plástico; los niños
Dios, verdaderas reliquias familiares, con mirada tierna y con ropajes
blancos y resplandecientes, esperando el momento de ser colocados en
compañía de la sagrada familia.
En las calles, adornos multicolor, con escarcha, faroles, papel picado, para
recibir el paso de María y San José, con la procesión de niños y
catequistas, entre oraciones y villancicos, para pedir posada en la casa
designada para esa noche, donde se dará atole y tamales, al igual que se
quebrarán las piñatas y se repartirán los bolos.
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Es diciembre y las posadas ya comienzan en el Municipio de Colón; en la
Parroquia de San Francisco de Asís y la Basílica de Soriano se escucha el
tañer de campanas que rompen la quietud de las frías tardes de invierno,
salen las procesiones con el “Misterio de los Santos Peregrinos”, para
recorrer los barrios de la cabecera municipal. El fervor y la alegría entibian
el ambiente de fiesta y reflexión, a pesar del duro invierno
Los fieles forman dos columnas detrás del Misterio; primero los niños y
detrás o a un costado los adultos, pero todos entonan la letanía de la
Virgen María. Por las calles del barrio se aprecian los adornos multicolores
en papel de china y las luces destellantes ambientan el sentir festivo; los
aromas deliciosos de las frutas del hirviente ponche, los tamales y
buñuelos, despiertan la sonrisa de los infantes ansiosos por pedir posada.
Después, la multitud se dispone con fruición a quebrar las piñatas y
formarse para los bolos, consistentes en bolsitas con dulces, galletas y
fruta.
Para el día 24 del mismo mes, el Nacimiento de la Basílica Menor de
Soriano luce en todo su esplendor con esferas, escarcha, figuras de
pastores, las esculturas de San José, la Virgen María y el Ángel; en el
pesebre, la paja acomodada delicadamente para acostar al Niño Dios. Al
finalizar la Celebración Eucarística, los fieles se encaminan al centro del
altar, para acercarse al Niño Jesús, darle una muestra de amor y
veneración con un beso en sus mejillas, manos o pies.
En la Basílica de Soriano, hay una devoción especial a una escultura del
Niño Dios, conocido en la región como el “Niño Dios de las Rosas”. Él es
quien engalana el Nacimiento, los fieles se postran a sus pies, atraídos
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por los milagros recibidos y por la belleza de la escultura, que con tierna
mirada apacigua los sinsabores espirituales. ——————————————————————————– – Los atractivos a visitar para los turistas: Basílica de Soriano, los
museos del Sarape y Comunitario, el Corredor Artesanal, la
Hondonada, Presa Colón, Presa de la Soledad, la ruta del Arte,
Queso y Vino, Haciendas. – Visitar los Nacimientos monumentales en la Basílica de Soriano,
Parroquia de San Francisco de Asís y Presidencia Municipal. – Asistir al Festival Navideño, desfile de carros alegóricos, pastorela,
villancicos. – Los platillos que tradicionalmente cenan las familias colonenses, son
tamales y atole, pozole.
Cristóbal Vega Prado,
Cronista Municipal de Colón
